Rececho en Picos de Europa: Un rececho de altura
En plena pandemia encerrados en casa y sin poder salir, lo único que pensábamos era en cuándo volveríamos a ver a la familia, amigos y por supuesto poder disfrutar de la naturaleza. Nuestras horas, durante esas desafortunadas semanas, se pasaban trabajando, leyendo y buscando en internet cual iba a ser nuestra próxima aventura juntos.
Finalmente decidimos embarcarnos en un viaje a uno de los sitios más bellos de España, los PICOS DE EUROPA. Para ello, compramos dos permisos de rebeco en las subastas para recechar en la Reserva Regional de caza de Riaño (León), más en concreto en el cuartel de Picos.
Este cuartel, corazón del Macizo Central y cuna del pequeño rupicarpínido, forma parte del Parque Nacional de Picos de Europa junto a Oseja de Sajambre y Posada de Valdeón. Por desgracia en él prohibirán su caza el próximo 5 de diciembre, porque finaliza la moratoria de los Parques Nacionales. Esta situación, supondrá un desastre medioambiental y socioeconómico para la zona, por la pérdida de turismo cinegético para la zona.
Los preparativos para esta aventura estaban más que pensados meses antes y cuando llegó el día estaba súper nerviosa. Me adentraba en mitad de Picos de Europa y no sabía si mis condiciones físicas eran las apropiadas para una cacería tan dura. ¡Quería ponerme a prueba y lograr mi primer rebeco!
A primera hora de la mañana nos recogió en Cordiñanes el guarda de la reserva, Roberto. Nos escogió una ruta dura pero preciosa para disfrutar de un verdadero rececho de alta montaña. Nada más comenzar la ascensión vimos algún rebeco joven, por lo que me dio buenas sensaciones.
La subida al macizo central de Picos de Europa fue dura, pasando por riscos, zonas pedregosas y angostas veredas del Canal Pedabejo , para llegar a la cumbre y disfrutar desde arriba del paisaje, en donde se encuentra la mítica Vega de Liordes. Solamente las vistas merecieron el esfuerzo realizado de llegar hasta allí, en donde se descubre un lugar paradisiaco para los rebecos. De modo que comenzamos a otear el entorno en busca de alguna rebeca selectiva, pero de primeras sólo veíamos machos. ¡La caza es así de caprichosa!
Seguimos con la búsqueda disfrutando del entorno, del terreno abrupto y de las fuertes pendientes de la gran formación caliza. La parte alta de Picos tiene un ambiente sobrecogedor y en cierta medida hostil, rodeada de impresionantes montañas y es verdadera encrucijada de caminos. Allí se impone entre tanta piedra la Vega de Liordes, que situada en medio de este mundo es su cara amable. Una amplia pradera verde, con dos fuentes, la de Los Mineros y Los Pastores, junto a un refugio. Un magnifico lugar para desconectar del día a día y sumergirte en plena montaña.
El celo estaba a flor de piel, los machos estaban correteándose y marcando su territorio, pero de las hembras ni rastro o las pocas que encontrábamos no cumplían con las características que estábamos buscando.
Teníamos dos permisos para cazar ese día y se estaba terminando la mañana sin suerte alguna. Por la tarde empeoraba el tiempo entrando una borrasca por el Norte que nos dificultaría bastaste la cacería si no lo lográbamos antes. Comenzábamos a preocuparnos porque nuestro objetivo lo veíamos bastante difícil de culminar.
No desistimos en la búsqueda hasta que dimos con una hembra selectiva de cuernos juntos, justo cuando íbamos a cambiar de zona. Estaba muy tranquila comiendo en el saliente de una peña. Hicimos un buen acercamiento, coloqué la mochila y me preparé bien para efectuar el disparo. Estuve en esa postura varios minutos hasta que quedó totalmente atravesada y pude culminar el lance.
¡Gran felicidad por conseguir abatir este precioso ejemplar, único en España ya que el rebeco cantábrico (Rupicapra pirenaica parva) sólo habita en la Cordillera Cantábrica.