Después de un durísimo y largo verano, con temperaturas demasiado extremas durante los meses de Junio y Julio, me encuentro asomado a mi barranco favorito, con la mirada perdida hacia el horizonte, y ante semejante belleza,  reflexiono… ¡¡¡Cuánto le debemos los cazadores a la naturaleza!!!

Y me pregunto, ¿No deberíamos los cazadores y profesionales cinegéticos alzar la voz de una vez por todas, para que ciertos grupos de presión valoren y tomen conciencia de la importancia del sector cinegético en la conservación del medio natural?, ¿No es  absolutamente cierto que el sector cinegético invierte numerosos recursos en fincas y cotos privados, que repercuten directamente en la sostenibilidad y conservación de la fauna y la flora?, y ¿no es también una realidad, que en época de caza, los núcleos rurales reciben una importante inyección económica, que va directamente a hoteles, casas rurales, restaurantes, e innumerables jornales en cada día de caza…?

Nuestro silencio es cómplice de esas voces que nos atacan a diario, recibiendo un injusto castigo mediático, poniendo a los cazadores ante la sociedad, como delincuentes… si bien es cierto, que comparado con el azote diario al que se ha visto sometida la cultura taurina por los mismos sectores “supuestamente” ecologistas, lo nuestro  se disuelve como un azucarillo en un café; pero cuando las barbas de tu vecino…

Reflexiono  sobre si es tan difícil que un sector como el nuestro se una de una vez por todas para defender nuestros legítimos intereses, sin peajes políticos, partidistas y sin egos personales, y conseguir una colaboración racional y real con las administraciones públicas, que ellas también sacan “tajada” en la comercialización de sus recursos cinegéticos en las fincas de su titularidad…me acuerdo con especial cariño de un gran cazador y mejor persona, José Manuel Rodríguez – Poyo, que creó una fundación con este objetivo, entre otros muchos,  y, al menos yo, voy a seguir colaborando y luchando en conseguirlo, él se lo merece más que nadie, y la naturaleza nos lo agradecerá, se lo debemos…

De repente, un pequeño chasquido dentro del monte me hace volver a la realidad, y abandono mis reflexiones filosóficas…un bonito venado, el auténtico señor del bosque, se escurre bajo mis pies y limpia su cuerna con golpes secos y armónicos contra una “chaparreta” mediana, embelleciendo su bello trofeo para seducir a las hembras en la cercana ya época de celo, LA BERREA, y quién sabe, si también para luchar con sus competidores en encarnizadas peleas para defender la propiedad de su harén… QUE BONITA ES LA BERREA, preludio de la temporada cinegética de caza mayor que se aproxima…y pienso lo auténtica y emocionante que es nuestra montería tradicional… e imagino quién será el afortunado montero que tendrá la oportunidad de encontrarse y abatir en su postura el venado que tengo a mi vista, y si tengo la oportunidad, le daré la enhorabuena,  pero antes, le contaré, que detrás de ese venado, hubo un propietario que cuidó su finca con el máximo esmero y dedicación, y que también hubo un guarda que se pasó días y noches enteras preocupado por ese asombroso e imponente animal desde que vio la luz, y que también hubo un gestor cinegético, que puso su conocimiento, experiencia y dedicación para que ese día no faltara un detalle,  y actores principales como los dueños de rehala, los perreros,  y por supuesto, ese gran amigo colaborador con nombre propio, el podenco berrendo  de talla mediana, que le llevó el trofeo a su postura, latiendo desde que lo descubrió en su encame, hasta la culminación del lance…¡¡¡QUÉ GRANDE ES LA MONTERÍA!!!, Y  también le contaré, que hubo un arriero que se lo llevó a la  junta de carnes, y muchos más actores secundarios que participaron…y  estoy completamente seguro de que ese montero valorará ahora,  mucho más que antes, lo inmensamente afortunado que ha sido, quedando ese estupendo trofeo en su memoria para siempre… ¡¡¡Qué importante es valorar en la vida las cosas buenas que nos pasan, incluidas las que ocurren practicando nuestra afición favorita, y  sobre todo, comprender porque nos pasan, y entonces, disfrutaremos todo con mucha más pasión e intensidad!!!

El venado se escurre en busca del agua, se intensifican los sonidos en la sierra, y  le doy gracias a la Naturaleza antes de irme, como hago cada día que tengo la suerte de encontrarme con ella… ¡¡¡QUÉ SUERTE TENGO!!!

                CUMBRERO

Antonio González de Canales

Nido Hunting

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