a las duras y a las maduras

A las duras y a las maduras

¡Qué llueva algo, que le viene muy bien al campo!… ¿Cuántas veces hemos escuchado algo parecido? A mi me encanta que llueva y me parece genial, pero que no me toque monteando, jejeje. Pero claro, no siempre llueve a gusto de todos…

El tiempo decía que la lluvia nos iba a respetar la jornada montera, pero poco después del sorteo empezó a chispear y no quiso darnos tregua en todo el día. En la caza, como todo en la vida, no siempre se tiene suerte, pues para ello hay que aunar muchos factores favorables para obtener un buen resultado. En este día la lluvia, el viento y la intermitente niebla no fueron las mejores compañeras para tener una gran jornada de caza. No tocó más que resignarse y aguantar el chaparrón.

a las duras y a las maduras

Después de colocar la armada llegamos a nuestro puesto, situado en la cabecera de un barranco precioso en el que teníamos depositada toda nuestra ilusión, pues pintaba que iba ser muy cochinero. Pero poco a poco nos dimos cuenta que las condiciones climáticas iban a ser nuestra grandes enemigas ese día, y a la postre, las mejores aliadas de ciervos y jabalíes.

a las duras y a las maduras

Ingenua de mi cargué hasta arriba con el paraguas, todo ello en balde, pues entre el viento y la peña en la que me situé, no pude colocarlo, por lo que el chubasquero era mi único resguardo frente al temporal. Así que ese día me tocó tragar un poco de agua, ya que el viento contribuía a que azotase de lleno en la cara. ¡Qué decir del frío! Tenía las manos entumecidas, creo que aunque hubiese podido tirar, mi dedo no hubiese sido capaz de apretar el gatillo. ¡Vaya día!

Menos mal que iba bien acompañada y según dicen, las penas con pan son menos penas. Esta fue la primera montería que compartí con mi pareja, y el recuerdo de este primer día de caza juntos se queda ya para siempre.

Azahares del destino, él, como yo, es un apasionado cazador, amante del campo y la naturaleza, algo que nos une mucho más.

A pesar de las inclemencias del tiempo disfrutamos de un “gran” día de caza. Es lo que tiene salir al campo con un buen grupo de amigos.

No tuvimos fortuna, pero nos entraron varias reses que dejamos pasar y como siempre la inoportuna niebla nos privó de disparar sobre un cochino por el testero de enfrente. ¡Qué lástima!

Sí que pudimos disfrutar del buen trabajo de los perros, así como de los lances de nuestro vecino, que a pesar del día tiró cuatro cochinos de los que cobró dos.

En la predicción del tiempo si nos equivocamos, pero la querencia cochinera del barranco quedó más que demostrada.

Llevo chaleco Aigle, jersey de Benetton, corbata lester, camisa Ralph Lauren y botas de Valverde del Camino.

 

Muchas gracias por seguirme

Nos vemos en el próximo post de mi blog de caza.

Pilar Escribano Reina

A las duras y a las maduras

Deja una respuesta