safari africano

Safari Africano – Parte 1

Desde pequeña soñaba con poder ir a uno de los países del continente africano, me daba igual Sudáfrica, Namibia, Bostwana… Me prometí que una vez en la vida tenía que ir.

Mi viaje comenzó hace más de tres años cuando conocí a Antonio y me regaló el libro de Alfonso de Urquijo: “La orilla opuesta”. Me prometió hacer el viaje juntos cuando terminara de leerlo. Disfruté muchísimo de su lectura, pero pasaba el tiempo y no nos íbamos de aventura.

Le estuve dando la lata con África todo este tiempo y siempre que podía se lo recordaba. Así, el año pasado en la cena del SCI en el Museo de las Ciencias de la Naturaleza en donde coincidimos en la mesa con Pablo Jiménez de Cazatur (la empresa española más veterana dentro del mundo de los safaris y viajes internacionales y en la que Antonio tiene toda su confianza depositada cada vez que realiza una cacería internacional) aproveché para sacar el tema.

Cazatur safari africano

 

Le expliqué a Pablo la promesa que Antonio hizo unos años atrás, y que aún no había cumplido por varios motivos. Unas veces por estar enredado en viajes de montaña y otras por sus innumerables ocasiones en que ya cazado por el viejo continente. La cuestión es que no llegaba el momento.

Pero ese día Pablo me ayudó mucho a darle caña. Creo que ese fue el detonante, pues  a la semana se presentó en casa con el programa de un safari para viajar a Namibia y me dijo: “Ahora te toca a ti decidir qué animales quieres abatir”. ¿Podéis imaginar mi cara?

 

safari africano namibia

 

En ese instante empecé a preparar mi primer safari a África. Ya teníamos fecha, destino y empezaba la cuenta atrás. Empecé a empaparme de cuánto pude sobre la caza en este país, sus especies endémicas, historia y cultura. Tras estos aprendizajes llegaron los preparativos de documentación, munición, armas, equipos, ropa, todo lo fundamental para tener un safari inolvidable.

Como todos imaginaréis, entre el equipo que preparé para este viaje no podía faltar mi fiel compañero de monterías y recechos, el Sauer 404 del .270 Win., con culata thumbhole para los antílopes africanos más pequeñas, como el faco o el impala que entraban en mi lista de deseos. Para los animales de mayor tamaño usaría el rifle de Antonio, quien escogió para esta ocasión otro Sauer 404 XTC de carbono de .300 Win. Con estos dos calibres y la punta Norma Oryx de 150 y 180 graims respectivamente, una munición soldada ideal para los resistentes antílopes africanos, seguro que pasaríamos unos días de caza estupendos.

Mi safari africano

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El 11 de mayo volamos a Namibia haciendo escala en Johannesburgo. Un viaje largo, algo pesado, especialmente por la escala, pero en el que me dio tiempo de sobra para soñar e imaginar lo que me acontecía.

Llegamos ya de noche al aeropuerto de Windhoek, la capital del país, y aún nos esperaban dos horas más de trayecto hasta el campamento. Durante el viaje pudimos ver varios antílopes comiendo plácidamente en las cunetas de la carretera.

Al parecer, según nos iba informado durante este trayecto Pieter, el que sería nuestro cazador profesional, este era un año extremadamente seco en el país, de ahí que los animales buscaran ansiosamente el poco pasto de las cunetas. Tanto es así que el gobierno de Namibia había decretado alerta roja por sequía.

Nuestra área de caza tenía la suerte de tener agua y muchos antílopes se acercaban de diferentes puntos en sus migraciones para buscar alimento. Mi nivel de ilusión cada vez era mayor, pegada a la ventanilla del coche soñando el que pudiera ser mi primer gran lance.

Llegamos tarde al campamento y tuvimos pocas horas de sueño pero fueron recompensadas con el precioso amanecer africano. Disfrutar de un nuevo día en medio de la nada y como despierta la sabana tan rápidamente era algo realmente maravilloso.

Llegó el gran momento, pero antes de mi primera salida quisimos hacer una puesta a punto del equipo, aunque en Madrid los días previos del viaje  los pusimos a tiro con la nueva munición, quisimos comprobar que los rifles no habían sufrido ninguna variación en el viaje.

Con todo el equipo listo y preparado, nos subimos al jeep para dar una vuelta y conocer nuestra área de caza. Mientras tanto admiraba la belleza de la sabana africana y buscaba entre el bush toda clase animales que eran nuevos para mí. La conversación distendida con Pieter de la noche anterior continuaba en el coche y entre pregunta y pregunta Antonio divisó de lejos un ñu azul solitario. Eso nos hizo detener el jeep y bajar tras él, pues según comentaron Pieter y Antonio, tenía pinta de ser un gran ejemplar. Yo no entendía nada, ese animal no lo tenía seleccionado para cazarlo, pero ambos dos me animaban a seguirlos y me apresuraron a coger el rifle. Tras andar un buen rato con el viento a favor tras el bóvido, nos acercamos aproximadamente a unos 80 metros. Se había tumbado debajo de una acacia descansando y protegiéndose del calor infernal de la media mañana.

safari africano

Mi PH trazó el plan a seguir. Él le haría el reclamo, imitando otro ñu, para que se levantara y cuando lo valorara de frente diría si podía o no podía dispararle. Quieta observando por mi visor ese majestuoso animal, se levantó y miró hacia nosotros retándonos con su pata golpeando el suelo. Quité el seguro y  puse la cruz en el centro del pecho, pero mis nervios hicieron que no fuera un tiro muy certero, tocó pistear e ir tras él unos cuantos metros hasta culminar el lance de este precioso ejemplar.

¡Fue un regalo sorpresa de Antonio! Mi alegría se multiplicó por ser el primer animal africano abatido y encima llevándome esta tremenda sorpresa. Así fue mi noviazgo africano, logrando uno de los animales más duros y representativos del continente negro. Momentos mágicos que me embriagaron y ya jamás olvidaré.

Ahora faltaba cargar el animal en el jeep para llevarlo a la sala de despiece. Menos mal que estos automóviles están perfectamente adaptados con un cabestrante en su parte trasera que es capaz de levantar el más pesado antílope. Entre todos cargamos el ñu y volvimos al campamento.

Era el primer día de caza y aún me quedaban días suficientes para cazar y disfrutar de un ambiente mágico. Pero eso os lo contaré en el próximo artículo de mi safari africano…

 

 

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