Todo buen cazador tiene que tener algo de información básica acerca de las dos enfermedades que cursan con más prevalencia en las especies cinegéticas de caza mayor más comunes en nuestro contorno, el jabalí y el venado.
Estas dos enfermedades son la Tuberculosis y Triquinelosis. Ambas enfermedades son objeto de estudio (por parte de veterinarios autorizados por los distritos sanitarios) en las monterías.
En esta entrada nos centraremos en la Triquinelosis y más adelante en otra entrada hablaremos de la tuberculosis. A continuación describiremos los puntos más importantes:
Enfermedad causada por el parásito Trichinella spiralis.
Está presente en varias especies tanto domésticas como silvestres. Además es una zoonosis, por lo cual, afecta al hombre. El cerdo doméstico y el jabalí son muy importantes en el mantenimiento y trasmisión de la enfermedad, actuando como reservorio.
Su ciclo se centra en el consumo de carne (animales carnívoros o carroñeros). Los parásitos forman quistes en la musculatura del animal infectado.
Los músculos donde son más frecuentes las migraciones y, por tanto, las lesiones, son aquellos que están más oxigenados (los que más se mueven) como el diafragma, la lengua, maseteros, intercostales, corazón y músculos del globo ocular principalmente. Por ello, las muestras que obligatoriamente debe analizar el veterinario deben contener alguna de estas partes (diafragma, lengua e intercostales habitualmente).
La infestación en humanos es consecuencia, por tanto, del consumo de animales parasitados (cerdos y más frecuentemente jabalíes), por ello es obligatorio analizar todos los porcinos, tanto domésticos (realizado obligatoriamente en el matadero) como salvajes (veterinarios autorizados, oficiales o colaboradores) eliminando aquellos que son positivos. Además, se recomienda evitar el consumo de carne cruda o poco hecha, procurando que se cocine a altas temperaturas y durante un tiempo prolongado, para reducir aún más los riesgos. Los ahumados y salazones no eliminan las larvas .
Los síntomas de la triquina en humanos tienen varias fases:
• Fase inicial o gastrointestinal: dolor abdominal, vómitos y diarrea, cuando ha pasado poco tiempo desde el consumo de la carne parasitada. El tratamiento con antihelminticos (medicamentos antiparasitarios) es efectivo sólo en esta fase. Posteriormente no existe tratamiento específico y solo se pude luchar de forma sintomática.
• Fase muscular: fiebre y dolores musculares. Los quistes provocan lesiones de tipo mecánico por la migración en función de su localización. En el músculo cardiaco provocan arritmias e insuficiencia cardíaca, además pueden aparecer dolores de cabeza e incluso meningitis.
Es cierto que es una enfermedad altamente controlada en el cerdo doméstico, sin embargo, en el jabalí, los propios consumidores están obligados legal y moralmente a solicitar la realización de la prueba al veterinario correspondiente. El coste de la prueba es bajo, sobre todo teniendo en cuenta el riesgo que corremos sino sabemos con certeza que lo que comemos está libre de Triquina y no debemos olvidar que todos los años aparecen casos.
Francisco Sánchez Vacas
VETERINARIO
Colegiado: 1866 CO
Fotografía de cabecera de Marcial Rodriguez.